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PIE DIABÉTICO:

¿QUE ES?

El pie diabético es un síndrome clínico y una complicación crónica grave de la diabetes, con diversas causas, provocadas y agravadas por alteraciones neurológicas (de los nervios), problemas en la circulación sanguínea (arterias), inflamación y alteraciones en la inmunidad (defensas del organismo) que condicionan infección, úlceras y gangrena de las extremidades inferiores, cuyo principal desenlace es la necesidad de hospitalización o cirugía capaz de incapacitar parcial o definitivamente al paciente.

Alrededor del 15% de los pacientes diabéticos tendrá en el transcurso de la enfermedad, úlceras en las extremidades inferiores, de entre las cuales de 7 a 20% requerirán posteriormente amputación de la extremidad.

¿POR QUÉ SE PRODUCE?

El paciente diabético presenta múltiples factores de riesgo que lo hacen especialmente vulnerable a sufrir una lesión y posterior complicación en una de sus extremidades inferiores. Mencionaremos las más importantes a continuación:

La alteración más frecuente es a nivel neurológico, la llamada “neuropatía” que se puede dividir en motora (que tiene que ver con el movimiento y estabilidad del pie), sensitiva (que tiene que ver con la sensibilidad de la piel) y la autonómica (que tiene que ver con el control de la sudoración). En su conjunto provocarán un pie con piel seca o que se agrieta, que puede comenzar con deformaciones a nivel de dedos o de la planta del pie, con prominencias óseas (del hueso) y la falta de sensibilidad protectora que nos avise cuando existe algún daño (pies adormecidos), lo que favorece la formación de la úlcera por el roce constante de alguna saliente ósea.

Otro factor de riesgo es la alteración en la circulación arterial, que consiste en la obstrucción progresiva de las arterias (aterosclerosis) lo que reducirá el aporte de oxigeno a las células o región del pie, retardando la cicatrización o incluso impidiendo el cierre de una úlcera.

Otros factores como un mal control de la glucosa sanguínea que favorece las infecciones, uso de zapatos inadecuados, mal corte de las uñas del pie, etc. son motivo para desarrollar la lesión inicial en el pie diabético.

¿COMO SE TRATA?

El mejor tratamiento siempre será la prevención, estos consejos los puedes consultar en el enlace en esta misma página.
El tratamiento debe enfocarse a cada una de las causas y se divide primeramente en el control metabólico (control de la glucosa en sangre) ya que es el principio de todo, esto reducirá el riesgo de la neuropatía e infección. Y el tratamiento específico que va desde el manejo local de la úlcera del pie diabético, curaciones y desbridaciones (retirar el tejido infectado y muerto) así como evitar el roce o presión constante del zapato o punto de apoyo, lo que es básico a nivel local, hasta el control del dolor en el caso de la “neuropatía diabética”, los antibióticos para la infecciones y el mejoramiento de la circulación en los casos de presentarla.

VENA UTILIZADA EN UN BYPASS FEMORO-PEDIO PARA SALVAMENTO DE EXTREMIDAD

Debido a que los problemas circulatorios son los que se asocian a mayor riesgo de amputación de la extremidad, es fundamental la valoración por parte del especialista en la circulación (angiólogo y cirujano vascular) quien determinará mediante el apoyo de estudios no invasivos y de imagen con medio de contraste la necesidad o no de revascularización que puede darse de forma abierta (bypass) o por cirugía endovascular (cateterismo).

Nuestro Centro está especializado en el manejo de los casos más difíciles ya que brindamos la posibilidad de revascularización en todas sus modalidades, y es el médico angiólogo quien valora desde el inicio a todo paciente, actuando inmediatamente cuando es necesario, no dejando pasar tiempo que podría ser muy valioso.

© Dr. Ricardo Rodríguez Castillo
Angiólogo y Cirujano Vascular

ÚLCERAS VENOSAS O VARICOSAS:

¿QUE SON?

Las úlceras venosas o varicosas en las piernas son heridas o lesiones que se localizan entre la rodilla y el tobillo y ocurren en la presencia de enfermedad en las venas o insuficiencia venosa. Se denominan crónicas cuando no cierran o permanecen abiertas por al menos 4 semanas.

Son las úlceras más frecuentes en las piernas, abarcando aproximadamente el 70% del total y en algunas ocasiones pueden estar combinadas con otro tipo de lesiones.

Son la etapa más avanzada de la enfermedad venosa crónica que inicia con las várices, continúa con el edema (hinchazón), posteriormente con cambios de coloración (ocre) en los tobillos y finalmente la úlcera en el mismo lugar.

¿POR QUÉ SE PRODUCEN?

Las úlceras venosas o varicosas aparecen debido a una falla en las válvulas de las venas de la pierna, lo que produce su reflujo, es decir, que la sangre se regrese de la parte superior del cuerpo hacia los pies (hacia abajo), siendo que la función normal de la venas es transportar la sangre de las piernas de regreso al corazón (hacia arriba). Esta alteración, llamada insuficiencia valvular venosa provocará el congestionamiento de las venas en las piernas, y cuando se hace crónico, provocará el daño en la piel de la parte inferior de la pierna con inflamación, endurecimiento, oscurecimiento, resequedad y finalmente la ruptura debido a la desoxigenación de los tejidos locales.

La evolución típica de estas úlceras es la tendencia a estar cerrando y abriéndose en forma cíclica y por muchos años hasta no resolver la causa original que las provocó, lo que afecta seriamente la calidad de vida de los pacientes.

¿COMO SE TRATAN?

Además de un adecuado control de enfermedades crónicas que también se padezcan, el tratamiento específico de una úlcera venosa o varicosa se centra en el manejo de la lesión local y el tratamiento de la causa que la provocó.

Para el manejo local, será necesario desbridar (limpiar) la úlcera del tejido desvitalizado (muerto), infectado, o restos de sustancias aplicadas anteriormente.

Se debe controlar el edema (hinchazón) y/o inflamación que pueda existir alrededor de la úlcera.

La frecuencia de las curaciones cuando ya se tiene resuelto lo anterior no debe ser diaria, debiendo favorecer la formación de “tejido de granulación” que será sobre el cual se desarrolle la piel, no lastimándola continuamente y manteniendo un medio húmedo adecuado.

Para el tratamiento de la enfermedad venosa que provoca la úlcera varicosa es fundamental y obligado el uso de alguna técnica de “compresión graduada” ya sea mediante vendajes o tobimedias elásticas indicados por un experto, ya que estas favorecerán el drenaje venoso en el sentido correcto (hacia arriba) al ser más firmes en la parte inferior y más suaves en la superior, de tal manera que no ligan. Si esto no se lleva a cabo, el fracaso en el tratamiento es inminente.

Finalmente, tanto para favorecer la velocidad de cicatrización, como para evitar la recaída es recomendable tratar las venas enfermas o várices desde su origen, que no siempre son visibles a simple vista, lo que requiere en forma obligada el realizar un estudio doppler dúplex venoso para detectar el origen y así realizar el procedimiento quirúrgico más adecuado, que siempre será ambulatorio y sin dolor, con técnicas de mínima invasión como son: safenectomía parcial por inversión, láser 1470 nm, radiofrecuencia (closurefast), miniflebectomías, escleroterapia con espuma, etc. que evitan que el reflujo venoso continúe dañando.

En nuestro Centro realizamos el estudio doppler dúplex en la misma consulta inicial por el médico especialista (angiólogo) sin costo adicional ya que es fundamental tener un diagnóstico acertado de inmediato y después de una explicación personal completa y adecuada en términos entendibles para el paciente y su familia sobre las causas y forma de tratamiento, podemos continuar el protocolo de manejo interno que va acorde a las guías y consensos internacionales avalados por las sociedades de angiología y cirugía vascular del mundo.

© Dr. Ricardo Rodríguez Castillo
Angiólogo y Cirujano Vascular

ÚLCERAS ARTERIALES O ISQUÉMICAS:

¿QUE SON?

Las úlceras arteriales o isquémicas son lesiones que aparecen como consecuencia de un déficit del riego sanguíneo que en forma crónica provocará la necrosis o destrucción de la piel y tejidos profundos, siendo la obstrucción de las arterias por "aterosclerosis" (depósito de grasa en las paredes de las arterias) la principal causa de estas úlceras.

Generalmente las úlceras arteriales provocan dolor intenso, son de tamaño pequeño, profundas, secas y de coloración grisácea, negruzca o amarillentas. Además. Debido a la obstrucción de las arterias, no se podrán palpar los pulsos en los pies o incluso desde la pierna.

¿POR QUÉ SE PRODUCEN?

Existen diferentes factores que contribuyen a la aparición de este tipo de úlceras, pero siempre estarán relacionados con la falta de irrigación sanguínea en las piernas o pies.

El factor de riesgo prevenible más importante que contribuye a la obstrucción de las arterias y por consecuencia a la formación de úlcera arterial o isquémica es el tabaquismo (fumar). Los fumadores de 15 cigarrillos o más al día tendrán 15 veces más probabilidad de desarrollar una ulcera arterial que los no fumadores. Otros factores de riesgo asociados a la obstrucción de las arterias son la diabetes, la hipertensión (presión alta), la obesidad, las dislipidemias (colesterol y/o triglicéridos elevados), la edad y el sedentarismo. La combinación de 2 o más de éstos, incrementa aún más el riesgo.

También puede producirse una “isquemia crítica” cuando en personas con factores de riesgo, sufren de una trombosis (coagulo que se forma en el lugar) o un embolismo (coagulo que viaja desde otro sitio y llega para obstruir súbitamente), lo que motiva un tratamiento inmediato para salvar la extremidad.

Existen otras causas menos frecuentes de insuficiencia arterial, son mucho menos frecuentes por lo que no se mencionarán en esta sección.

¿COMO SE TRATAN?

Para empezar, cuando el paciente es valorado por primera vez, se deberán revisar siempre los pulsos y revisar los factores de riesgo asociados en una historia clínica completa.

Cuando se ha detectado una anormalidad en los pulsos se continúa con le auxilio de métodos de estudio no invasivos como el doppler, que nos ayuda en la toma del índice tobillo-brazo (ITB) y el dúplex que nos dará una valoración hemodinámica.

La presencia de úlcera arterial o isquémica es considerada la etapa más avanzada de la enfermedad arterial periférica y por lo tanto pone en riesgo la viabilidad de la extremidad. Debemos obtener estudios de imagen (angiotomografía, angioresonancia, etc.) para considerar la revascularización directa como forma de resolver el origen del problema, además del tratamiento local de la úlcera como son la limpieza, infección, zonas de apoyo o presión.

El médico especialista en los padecimientos de la circulación (angiólogo y cirujano vascular) es el encargado directo de la valoración de las úlceras arteriales que debido al peligro inminente que representan, buscará restablecer la circulación de la extremidad.

Elaboración de un Puente o Baypass: Cirugía donde a través de una arteria artificial o una vena del propio cuerpo se “salta” la obstrucción, asegurando la llegada de sangre en forma directa otra vez a la pierna o pie.

Existen casos donde se podrán combinar ambos métodos de tratamiento y también existirán casos en donde no sean candidatos a ningún tipo de revascularización, lo cual significa un mal pronóstico de la enfermedad.

ARTERIA ABIERTA DESPUÉS DE ANGIOPLASTÍA

Tratamiento por vía Endovascular: Existirán casos donde la mejor opción será introducir un catéter por una punción a través de la arteria, sin abrir la piel, llegar al sitio de la obstrucción y abrirla mediante un balón que se infla (angioplastía), pudiendo colocar un” stent” (malla metálica en forma de tubo) que permanece en el interior de la arteria para que no se cierre.

Finalmente, la mejor opción será contar con la valoración de un angiólogo, quien tomando las decisiones adecuadas, podrá garantizar la mayor tasa de éxito en la curación y salvamento de las extremidades en riesgo.

© Dr. Ricardo Rodríguez Castillo
Angiólogo y Cirujano Vascular

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